Una de las averías más habituales durante el verano es el sobrecalentamiento del motor. Las altas temperaturas, los atascos y los trayectos prolongados aumentan el riesgo de que el sistema de refrigeración no sea capaz de mantener la temperatura adecuada.
Si observas que el indicador de temperatura supera los valores normales o se enciende el testigo correspondiente en el cuadro de instrumentos, lo primero es mantener la calma. Siempre que sea posible, reduce la velocidad y busca un lugar seguro donde detener el vehículo.




