Los limitadores de velocidad se inventaron para ayudar a los conductores a recorrer las interminables rectas sin la preocupación constante del velocímetro y del pedal del acelerador-freno. En los últimos años, estos sistemas han pegado un salto a los coches de gama media y alta, donde se han convertido en “controles inteligentes de velocidad”, que no sólo mantienen la velocidad, sino que la regulan para mantener la distancia de seguridad con el vehículo que les precede.
Principalmente existen dos tipos: