El verano es una de las estaciones más exigentes para cualquier vehículo. Las altas temperaturas, los trayectos largos y el aumento del tráfico hacen que muchos componentes trabajen al límite de su capacidad. Por este motivo, julio y agosto suelen ser dos de los meses con mayor número de averías mecánicas.
Uno de los problemas más frecuentes es el sobrecalentamiento del motor. Cuando el sistema de refrigeración no funciona correctamente o el nivel del líquido refrigerante es insuficiente, la temperatura puede aumentar rápidamente, provocando daños importantes.




